A finales del mes de abril un área de baja presión se formó cerca de las costas de Baler, Aurora. El área era un frente frío del norte de Luzon. La JTWC evaluó el desplazamiento y las condiciones del área durante un lapso de 12 horas e informó sobre la posibilidad de que esta ser convirtiera en un ciclón tropical en menos de 24 horas.
Los habitantes de la costa mantuvieron la calma ante la posible llegada de un ciclón a sus playas y pusieron en práctica su plan de contingencia. Se instalaron albergues y dispensarios médicos en los coliseos de las escuelas y secundarias para las personas desalojadas.
Todas las despensas de comida de las costas de Baler colaboraron con productos no perecibles para una despensa común. A pesar de las medidas tomadas por la población de Baler, la llegada del Tifón dejo pérdidas humanas y económicas importantes, muertos, desaparecidos y destrucción.
Es importante prepararse para la llegada de un tifón. Cuba, por ejemplo, a pesar del bloqueo económico y de los recursos limitados es el país que registra el menor número de pérdidas humanas frente a los desastres naturales pero en el caso del tifón que azotó las Costas de Baler ninguna medida de prevención fue suficiente frente a la furia de la naturaleza.
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