
Centro América fue el blanco de uno de los huracanes más destructores en lo que va del año. El huracán Ida –primera vez que se utiliza este término para referirse a un huracán en el Océano Atlántico- se formó en el Mar Caribe. Su trayectoria y destrucción empezó por Nicaragua, avanzó por El Salvador y Honduras, y fue debilitándose en las costas de México, hasta llegar a Estados Unidos.
En Nicaragua, después del desbordamiento del Río Grande de Matagalpa, se evacuaron a ocho mil personas. No hubo víctimas mortales; sin embargo, los fuertes vientos destruyeron más de cincuenta viviendas y edificios. En Honduras y Cuba no se conocieron daños cuantiosos, pero sí el temor de las personas por el posible daño que el huracán –en esas alturas, ya en grado uno- podía causar en dichos países
No obstante, es El Salvador el país más afectado. Se contabilizaron 192 muertes a causa del problema climático. El Gobierno de este país junto con la ayuda de naciones allegadas, envío alrededor de 70000 gramos de reservas alimenticias. Los daños materiales fueron incalculables.
El huracán Ida se debilitó en las costas mexicanas. El Golfo de Yucatán es el único lugar que tuvo evacuaciones de turistas y pescadores de la zona. Ida no dejó daños materiales en México. Su recorrido terminó al llegar a la costa de Alabama en Estados Unidos. Más allá del temor que invadió a Centro América, el huracán Ida cobró la vida de 192 personas y destruyó un centenar de viviendas.
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